Mi nombre es Jorge García Duarte, Xalleiro y pescador de caña que se gana la vida en una oficina. Este blog recoge los desvaríos, informaciones y fotos relacionados con el Rio Xallas. Y dará también soporte informativo sobre las actividades llevadas a cabo por la Sociedad de Pescadores de Santa Comba.
Cuando hablamos del cañista furtivo, tendemos a pensar en el "moinante" que busca unas perras vendiendo sus capturas, o en aquel señor mayor que añorando otros tiempos de abundancia, no es capaz de adaptarse a los cupos y tallas actuales.
¡Pero cuanto nos equivocamos! No estamos ante un problema de adaptación social o normativo, es un problema de cultura, de ¡FALTA DE CULTURA!
Hablamos de gente joven y no tan joven, gente con estudios, a veces empresarios exitosos, gente de Mercedes y Audis, del "Aipon" y el "wasap", del campo o de la ciudad, gente que domina la técnica, que sabe sacar partido a los últimos avances tecnológicos, pero incapaz de cumplir unas sencillas normas, incapaz de respetar su propia afición.
Y no les hablo del medio centímetro de menos o de la media trucha demás, hablo de gente que se mueve por el río como hambrienta alimaña, escondiendo las capturas el los lugares más rebuscados, jugando a despistar a la guardería y a los demás pescadores, se sienten perseguidos, los pobres. El tic de levantar la cabeza y mirar a todos lados con cada captura los delata, no hay fallo. Da igual la edad o la condición social, el comportamiento es el de un mero contrabandista, un carterista de lo fluvial. Los mismos gestos y actitudes que el que hace pintadas o apedrea cristaleras.
Foto: Cerca de un centener de truchas requisadas por la guardería a un solo listillo de la caña.
Es posible que al llegar a casa o al bar con el botín, se consideren unos valientes, unos grandes pescadores, y sin duda los más listos del barrio, yo creo que hasta les pone el morbo de la fechoría. Pero ¡Ay si los trincan! se derrumban como nenazas, piden perdon sin arrepentimiento en un intento de rebajar unos eurillos la sanción, buscan incluso el soborno directo o la barata amenaza al vigilante para que no les denuncie. Y si no funciona, vendrán las llamadas de teléfono a las "amistades" para ver si les pueden "mover algo a su favor y en contra del denunciante", así salta la agenda de alcaldes, agentes de la autoridad, funcionarios varios, presidentes de sociedades, etc, etc, etc. al final, de tanto pedir favores, ellos mismos se delatan y hacen públicas sus vergüenzas. Todo se sabe. Penoso.
Así es que algun que otro expediente seguro que se traspapela, pero lo siento mucho, la sanción es lo de menos, lo peor son las vergüenzas. Todos andamos por los ríos, y todos vemos y esuchamos cosas, así que de mi parte y de los que practicamos este deporte desde la honradez, que sepan de nuestro más absoluto desprecio.